
El astro portugués acapara todas las miradas en el rodaje de un anuncio para Nike que se presentará en la próxima edición del mundial de Fútbol.
Ni siquiera la lluvia pudo aguar la fiesta en la Gran Vía, que celebra su centenario. Tras la llegada de los figurantes, que impedían la visión a los incondicionales de primera hora, a las 22.00 horas por fin llegaba el gran momento. Enfundado en un impoluto esmoquin negro con corbata a juego, pelo engominado y la mejor de sus sonrisas, el deportista hacía su aparición más estelar , bajaba del coche en compañia de una rubia deslumbrante.
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